Gafas y niños. Cómo detectar que las necesita

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Llevo gafas [casi siempre lentillas] desde los veinte años más o menos. Me di cuenta de que no veía bien la pizarra cuando en la facultad empecé a sentarme en las últimas filas. Hasta entonces [y por otros motivos] los profesores me habían mantenido en los pupitres de delante [llamadme parlanchina]. Cuando eres capaz de detectar qué no ves bien, cuando tu cerebro tiene algo con que comparar es relativamente fácil darte cuenta de que necesitas una visita al oculista.

Pero los niños pequeños o los bebés que no ven bien no tienen con que comparar. Siempre han visto mal y tampoco pueden hablar si les preguntas si ven bien a la mami, si ven bien a la Peppa Pig [maldita] o el libro que tienen entre manos. ¿Qué podemos hacer para detectar si tienen algún problema visual?

En este artículo de la Buena Vida de El País nos dan algunas pistas

Para nosotros fue relativamente fácil ya que alrededor de los dos años la gorila A empezó a desviar un ojo. No lo hacía siempre. Era sobre todo a la hora de cenar, cuando estaba cansada. Me asusté [aunque suelo ser bastante positiva, en estos casos, empiezo a darle vueltas y mentalmente ya había metido a la niña en un quirófano]. Al principio era leve. De hecho, la pediatra no fue capaz de verlo una mañana con la niña descansada pero igualmente nos derivó al oftalmólogo pediátrico.

[No voy a explicar todo el periplo que supuso esperar a tener hora en la Seguridad Social mientras el ojo se le desviaba cada día más. Al final la llevamos al oftalmólogo de la mutua]

Le detectaron hipermetropía y por suerte, con las gafas deja de forzar el ojo y ya no lo desvía. Hasta entonces, se había defendido en la vida estupendamente sin ver del todo bien. No se caía más que otro niño, no se amorraba a los libros, ni a la tele. Los niños son unos supervivientes.

Cuando me dijeron que iba a necesitar gafas toda la vida tuve dos reacciones contradictorias. Por una parte pensé: Bien. Arreglado. No hay que ir al quirófano. Y por la otra: ¿toda la vida? ¿y si quiere jugar a básquet? ¿y si se meten con ella?

Tardé un par de días pero al final me quedé con la primera reacción sobre todo después de que se pusiera las gafas por primera vez.

Con sus dos añitos y pico le encantó probarse gafas de diferentes formas y colores mirándose en el espejo. Y cuando se puso las gafas ya graduadas por primera vez me miró y me dijo ¡Qué guapa, mami! Casi me pongo a llorar porque eso es lo que yo le decía cuando venía a mi cama por las mañanas y me ponía las gafas para verla.

Este vídeo de un niño con una enfermedad ocular rara que ve por primera vez a su madre me recordó hace poco ese momento, aunque nuestro caso [afortunadamente] no es tan grave. [no veas qué lagrimones].

La verdad es que la gorila A está encantada y presume de gafas todo lo que puede. Todos sus amigos ya la han conocido con gafas y supongo que es diferente cuando te las ponen y supone un cambio. Creo [y espero] que la gorila A tiene suficiente personalidad como para que las gafas le supongan un problema. Cuando crezca ya decidirá ella si se pone lentillas, se opera los ojos o se vuelve una fashion victim de las gafas.

¿Alguno de vuestros peques lleva gafas? ¿Cómo lo detectasteis? ¿Y cómo lo llevan ellos?

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2 comentarios en “Gafas y niños. Cómo detectar que las necesita

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