Adiós al chupete. Mi experiencia con mellizos

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Ha pasado un año y medio desde que los gorilas dejaron el chupete para siempre. Ahora lo veo muy lejano pero, en su momento, el macho alfa y yo tuvimos muchas dudas sobre cómo hacerlo, cómo iban a volver a cambiar nuestras noches… y me hubiera gustado leer algún que otro post sobre ello. Así que…

Hasta los tres o cuatro meses los gorilas no tocaron un chupete. Y no sé si hicimos bien o mal ofreciéndoselo cuando tenían cólicos [o lloraban mucho y nosotros pensábamos que tenían cólicos]. Al principio mandaban el chupete a tomar… digo que lo tiraban muy lejos pero de repente, una noche infernal, un gorila se agarró al chupete y ya no lo quiso dejar. A los pocos días [por no ser menos] el otro hizo lo mismo.

Ahí empezó su adicción al chupete. Las noches cambiaron, es cierto, pero también se despertaban porque no encontraban el chupete en la boca. Bueno, en fin, las noches del primer año, que os voy a contar [pero multiplicado por dos].

Cuando empezaron a ir a la guardería hacia los 15 meses, aparcamos un poquito el chupete. Y allí sólo se lo ponían para dormir la siesta. Pero fuera, seguían pidiéndolo [a gritos, claro] a todas horas. Hacia los dos años, te empieza a llegar toda montaña de información sobre como los chupetes y el biberón pueden provocar malformaciones en la boca, en el paladar e incluso que los dientes no crezcan bien.

Ay, ay, ay… Y nosotros tres meses intentándolos convencer de que cogieran el maldito chupete y ahora resulta que es Satanás… Como buenos padres primerizos hablamos con la pediatra [una santa, la pobre] que nos dijo que no nos volviéramos locos pero que poco a poco intentáramos que pasaran menos tiempo con el chupete en la boca [como si fuera tan fácil…]

Conseguimos [más o menos] dejar el chupete para la siesta y las noches, y en momentos de disgustos calificados como graves [léase una caída, una galleta al suelo…]. Total que así llegamos a los tres años.

Y ahí, la misma pediatra que nos dijo que no nos volviéramos locos [sí, sí, la santa] nos dice que cómo puede ser que con tres años sigan durmiendo con el chupete, que si el paladar, que si los dientes… Otra vez chupete=Satanás.

Así que, pensando en los años de ortodoncia que nos podrían esperar, el macho alfa y yo decidimos dar el paso ¡Adiós al chupete!

Esa misma tarde les explicamos que ya eran mayores para dormir con chupete, que ya habían oído a la Dra. Santa y les propusimos guardar todos sus chupetes [repartidos por bolsos, chaquetas, cochecito, coche… debíamos de tener unos 20] en una caja mágica que no se podía abrir y que el día de la verbena de Sant Joan [quedaban un par de días] los quemaríamos en la hoguera o los enviaríamos al cielo en un petardo para despedirnos de ellos.

Pues oye, lo que yo pensé que sería un drama, funcionó a la perfección. Todos los chupetes a la caja [hace un par de meses encontré al último superviviente en un bolso] y a esperar. El macho alfa y yo nos preparamos para no dormir en toda la noche.

Hasta ese momento, el único motivo que les hacía despertarse y llamarnos por la noche era que no encontraban el chupete así que pensamos que si se despertaban buscándolo y encima no había chupete, el drama iba a ser monumental. También os digo que si el tema llegaba muy lejos, la caja mágica se iba abrir y el chupete iba a ir a parar a la boca del gorila [Lo de la operación pañal fallida porque los gorilas no estaban preparados no me vuelve a pasar].

En fin, padres gorilas preparados para una noche en vela, gorilas en sus camas y sin chupete. Preparados, listos ¡ya!

¿Me creeréis si os digo que fue la primera noche que durmieron los dos del tirón? Drama cero. Y por la mañana se despertaron súper orgullosos porque ya eran mayores y no necesitaban chupete

Y dos días después, en la verbena de Sant Joan, tiraron los chupetes a una fuente de fuego y Bye,bye chupete

Nunca más lo han vuelto a pedir. La verdad es que yo, en ciertos momentos, lo he echado de menos en momentos inconsolables pero al final con un abrazo se acabar curando todo ¿verdad?

Y es que los niños siempre logran sorprendernos. En este caso para bien porque la verdad es que pensábamos que íbamos a vivir una semanas infernales y no. En cambio, un día les llevas un bocadillo de jamón para merendar y se monta la marimorena. 

Ésta es nuestra historia chupetil ¿Deberíamos haber insistido tanto en que cogieran el chupete? ¿Deberíamos habérselo quitado antes? No lo sé.  En mis momentos de duda, una amiga con niños más mayores me dijo Hagas lo que hagas, seguro que con 8 años ya no querrá el chupete. Igual que dormirán en su cama, igual que no se harán pipí encima… Al final, todos hacemos lo que podemos e intentamos que nuestros peques estén bien ¿no?

¿Cómo fue el adiós de vuestros peques al chupete? ¿Dramático? ¿Fácil? ¿Nunca han usado chupete?

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