Operación pañal. Batalla campal

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Hace unos días os hablaba sobre una de mis frases top que me molestan que me digan cuando se enteran de que soy madre de gemelos: “Lo peor ya ha pasado” refiriéndose a la etapa bebé. Pues le he estado dando vueltas a qué ha sido ‘lo peor’ [para mí] de la maternidad y he llegado a una conclusión: Lo peor es la Operación Pañal

Empezamos la maldita operación cuando los gorilas tenían dos años y cinco meses aprovechando un octubre caluroso. Teníamos dos orinales en casa que les regalaron por su cumpleaños y los utilizaban más o menos. A veces para hacer un pipi y otras como butaca de biblioteca mientras leían un libro. Un ratito antes de ir a dormir. Bueno total que eran los pequeños de su clase y los únicos que seguían con el pañal y el Macho alfa y yo nos agobiamos un poco. Nosotros solos eh. En la guardería no nos habían dicho nada, tampoco había excesiva presión familiar [Excepto por parte del abuelo gorila que siempre me pregunta si ya van solos al cole]. Nada. Cosas de padres gorilas.

Así que nos pusimos de acuerdo con la profe de la guarde y un sábado cualquiera celebramos la ‘Fiesta del Pañal’. Inflamos unos globos, cantamos alguna cancioncilla y llevábamos varios días explicándoles que ya eran mayores y que era el momento de despedirse de los pañales. Al menos, hasta la hora de dormir.

Le pusieron ganas. Se tiene que decir todo. Y cada vez que hacían pipi o caca en el orinal o en el wáter montaban una fiesta loca. Pero la verdad es que fue un desastre total. Durante semanas y semanas nos pasábamos los días limpiando culetes y cambiando braguitas y calzoncillos.  Lo peor, sí he dicho lo peor, era que no parecía molestarles llevar la ropa interior cargadita. Podían estar jugando en el suelo tranquilamente mientras una peste feroz se apoderaba de la sala. “¿Te has hecho caca cariño?” “¿Quién? ¿Yo? ¡No!”.

Salíamos con el cochecito gemelar cargado como si fuéramos a pasar el estrecho de Gibraltar y si íbamos a pasar un fin de semana largo, llevábamos ropa para un mes. Finalmente, la cosa se estabilizó a los cuatro o cinco meses y se quedó en un accidente de cuando en cuando. ¡Victoria!! Sí, estuvimos a punto de cantar victoria pero no.

Al llegar el verano y perder la rutina de la guardería… El gorila R perdió todo lo que había ganado durante el año. Nos fuimos de ruta y yo calculo que tuvimos sorpresa diaria. Pobre… Y la mami gorila y el macho alfa otra vez agobiados pensando que en septiembre empezaban el cole de mayores y que ya verás…

Pues no. Nuestros miedos se disiparon al empezar el cole de mayores. De repente [salvo algún accidente puntual] esfínteres controlados.

Ahora nos falta el de la noche pero os aseguro que no la pienso volver a liar. Y es que visto en perspectiva, si tuviera que repetir la operación pañal, esperaría a que ellos estuvieran más preparados. ¿Qué cómo lo sabría? ¡Ah! Muy fácil no les quitaría los pañales hasta los quince años [¡!]. En serio, aquí los padres gorila nos agobiamos sin sentido y hubiera sido mejor dejar hacer a los peques.

No soy pediatra, ni educadora infantil pero por mi experiencia con los gorilas creo que cada niño tiene su ritmo y que a veces algunos padres [nosotros mismos] les queremos hacer ir más rápido, demasiado rápido.

¿Alguno de vosotros está en plena operación pañal? ¿Algún consejo en la sala? Yo, ya habéis visto que en este tema mejor no de muchos consejos. ¡Ánimo y a comprar toallitas y ropa interior de recambio!

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3 comentarios en “Operación pañal. Batalla campal

  1. Pues yo temblaba sólo con imaginar la Operación P por lo que había visto a mi alrededor. Mi monstruita empezó muy bien con el tema orinal un poco antes de los 2 años y, cuando yo quería empezar con el tema en serio, ella había perdido completamente el interés. Pasaba completamente, vamos. Con lo que pensé que me había equivocado esperando a que llegara el verano. Frustración máxima. Pero me olvidé del tema y, de golpe, una tarde de un martes cualquiera, a la hora de cambiarle el pañal, me dijo que no, que no quería pañal. Y le hice caso. Y nada, un par de escapes esa tarde, y ya. El miércoles ya fue a la guarde sin pañal. Cada gorila será un caso, pero realmente estoy convencida que hay que respetar su ritmo, y todo llega ❤️

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