Yo no concilio, yo renuncio

Vintage Image of the "We can do it!" Rosie the Riveter Poster by
Vintage image of Rosie the Riveter by J. Howard Miller. Courtesy National Museum of American History, Smithsonian Institution

Hoy es el Día Internacional de la Mujer, antes trabajadora, ahora Mujer en general porque la verdad pocas mujeres no trabajadoras hay, las hay pero pocas. La inmensa mayoría o trabajamos fuera de casa, o trabajamos dentro de casa o trabajamos en todas partes. Este post no va tanto sobre la igualdad de género sino sobre la conciliación familiar que creo que es igual de difícil para hombres que para mujeres. 

Decidme… ¿alguno de vosotros concilia de verdad la vida laboral con la familiar? Pero de verdad, sin renunciar a nada ni en un lado ni en el otro. No hablo de las satisfacciones que te pueda dar esa renuncia, hablo de estar obligados a renunciar.

Renunciar a ser madre o padre

Renunciar a estar con tus hijos

Renunciar a trabajar en una empresa

Renunciar a una parte de tu salario

Renunciar a un ascenso en la empresa

Renunciar a ser considerado un gran profesional

A los que habéis contestado  que sí, que conciliáis de verdad, mi más sentida enhorabuena. O trabajáis en una empresa genial que se preocupa por vosotros con horarios flexibles, teletrabajo etc. O trabajáis por vuestra cuenta y tenéis la capacidad de gestionar vuestro tiempo y economía de maravilla. O…, o … [espero que haya más opciones que ahora no se me ocurren sino quizás yo también conciliaría]

Porque yo no. Yo no concilio. Yo renuncio.

Cuando decidí que quería ser madre, renuncié a seguir trabajando en algo que me gustaba porque con esos horarios ni me podía plantear ser la madre que quería ser.

Cuando tuve a los gorilas y volví a trabajar, renuncié al 20% de mi sueldo para poder seguir siendo la madre que quiero ser [o seguir intentándolo por lo menos]

Cuando mi jefe no entendió que incluso cobrando el 80% de mi sueldo hacía el mismo trabajo [o más] que trabajando 40 horas semanales, sin apagar el móvil por las tardes, renuncié a un puesto de trabajo que me gustaba y a la opción de decidir cuándo dejar la reducción de jornada y volver a cobrar el sueldo íntegro.

Ahora sigo trabajando algo más de media jornada pero es lo que estipula mi contrato [sin vuelta atrás] en un trabajo que, por suerte, también me gusta.

Si quiero seguir siendo la madre que quiero ser ¿a cuántas cosas más tendré que renunciar?

Por eso, porque yo renuncio y no concilio, me alegra saber que hay gente como el club de las malasmadres que están poniendo el tema de la conciliación real en la palestra. Porque yo quiero conciliar, no renunciar.

Eso sí. Afortunadamente, todas mis renuncias vienen de decisiones pensadas y tomadas por mí [con la inestimable ayuda del macho alfa] y lo que gano con ellas no tiene precio. Cada día puedo llevar a los gorilas al colegio  e irlos a buscar. Cada día pasamos las tarde en el parque o jugando juntos en casa, cada noche les cuento un cuento y les acuesto. Ningún trabajo ni ningún sueldo podrá pagar eso.  A eso sí que #yonorenuncio

Feliz día de la Mujer [Trabajadora, siempre]

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5 comentarios en “Yo no concilio, yo renuncio

  1. Muy acertada la entrada. Muchas amigas no tienen hijos por no renunciar, a la vida que llevan, a tener dos sueldos, dos coches… Pero la vida son opciones.

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