
Ser madre primeriza ya es un concepto estresante en sí mismo pero si a todas las situaciones que os estáis imaginando le añadís otro bebé [ya no quiero ni pensar en trillizos o más…] pues el estrés se multiplica. Sí, sí… exponencialmente. Uno más uno no siempre son dos. Leer más…
Este fin de semana ha sido intenso. No. Intensísimo. Ha sido nuestra primera Mercè a tope, sin cochecito gemelar a cuestas y con dos gorilas de 4 años con ganas de descubrirlo todo y que ya no necesitan siesta [AGHHH]. Necesito vacaciones. 
El macho alfa viene de una familia de tres hermanos y mucha testosterona. Quizás por eso, uno de sus sueños al plantearse ser padre, era ser padre de una niña. Para peinarla, hacerle coletas… [palabras textuales de hace muchos muchos años]. Así que cuando nos dijeron que íbamos a tener dos bebés, empezó la guerra de sexos.
Este verano nos hemos quedado cerquita de casa. Nuestro destino está a dos horas en coche y pese a eso y a
Este verano ha sido mi verano slow y he conseguido desconectar en muchos sentidos. El blog cerró por vacaciones, twitter y Facebook desparecieron de mi vida y el correo electrónico sólo lo he mirado de forma ocasional por si había alguna cosa importante. De lo que no he podido [ni querido] desconectar es de Instagram y de sus fotos. 


Hay pelis que nos gustan tanto, con las que no sentimos tan identificados aunque no tengan nada que ver con nuestras vidas que cada vez que las vemos, es como si las vieras por primera vez. A mí me pasa con algunas de las pelis de mi infancia [no con todas las de esta lista] por eso y por cómo me hicieron sentir, si lloré, si reí a carcajadas, si me hicieron replantearme cosas… quiero compartirlas con los gorilas. A lo mejor les encantan como a mí o me llaman carca y me piden que no vuelva a poner ninguna de mis tops.